Todas las mañanas viene un pajarito a picar las cenizas del
cigarro de la noche pasada, mientras suena en la radio el número de las muertes de
ayer.
El pintor, el poeta, el albañil, el escritor, el profesor,
el basurero, todos eligen morir por amor.
Y entonces lo entiendo.
Si lo haces,
Al menos,
No habrás muerto en vano.
Todos perecen por amor.
Nadie quiere acabar saliendo en la radio, como parte de un
gran número, que siempre terminan redondeando,
que queda a parte tras la noticia siguiente y el cual, ya nadie
recuerda.
Nadie
Quiere
Ser
Olvidado.
Y es que es eso, somos tan individuales, tan nuestros.
Que aunque sea por una causa justa,
Morimos así, de amor.
Porque hoy en día,
Si no mueres de amor,
Mueres como un número,
Y ¡date prisa!
No vaya a ser, que entre el gobierno, la farmacéutica y los
camellos,
Te quiten la oportunidad,
De escoger,
A quién
O a qué
Le dedicas tu muerte.
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