lunes, 27 de febrero de 2017

16 de Abril de 2015

Todas las mañanas viene un pajarito a picar las cenizas del cigarro de la noche pasada, mientras suena en la radio el número de las muertes de ayer.

El pintor, el poeta, el albañil, el escritor, el profesor, el basurero, todos eligen morir por amor.

Y entonces lo entiendo.
Si lo haces,
Al menos,
No habrás muerto en vano.

Todos perecen por amor. 
Nadie quiere acabar saliendo en la radio, como parte de un gran número, que siempre terminan redondeando,  que queda a parte tras la noticia siguiente y el cual, ya nadie recuerda.

Nadie
Quiere
Ser
Olvidado.

Y es que es eso, somos tan individuales, tan nuestros.

Que aunque sea por una causa justa,
Morimos así, de amor.

Porque hoy en día,
Si no mueres de amor,
Mueres como un número,
Y ¡date prisa!

No vaya a ser, que entre el gobierno, la farmacéutica y los camellos,

Te quiten la oportunidad,

De escoger,

A quién

O a qué


Le dedicas tu muerte.  

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