lunes, 27 de febrero de 2017

5 de Enero de 2014

Decían que tenías el corazón
Alicatado al pecho.
De ardiente pasión,
En un pequeño hueco estrecho.
Ahí donde nacen tus sílabas
y donde va a morir el placer.
Donde bailabas,
Donde el viento te iba a absorber.
Pero solo decían,
Frases distorsionadas en bocas insanas.
Pájaros que pían,
Canciones fuertes, más que banas.
Aunque eres eso,
Voces que vienen y van.
Te confieso. 
Palabras que suben como el champán.

Tu cuerpo libre de dogmas,
En mis sueños, tú mi musa.
Tus palabras sin normas
Y mi mente desnuda sin escusa.
Eres también, timbales.
Igual que los fuegos artificiales.
Y mis pulmones,
Condenados a tu respiración.
Como miles de acordeones

Sonando en la habitación. 

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