Prometió la primavera
Juró al viento dormido
Y la luz del ocaso
que nunca apaga
Que de este jardín inmenso,
Respetaría la margarita,
Mi margarita.
Han llorado los niños mil ciclos
Y sigue ahí tan hermosa.
El rincón de esta selva
Iluminado por su luz.
Sueñan los pájaros en lo alto,
Con bajar a su vera.
El viento a su alrededor descansa,
Manso como un campo verde
Y la vereda de este mundo,
Que conduce hasta su presencia
Se bifurca mil veces.
No hay lluvia que duela
Más que su ausencia.
La vida reposa en sus pétalos.
Y van y vienen,
Extranjeros a morir a sus pies,
Almas a nacer a sus raíces.
Y ella, tan pequeña,
Aprende de a poco.
Crece tiempo al tiempo,
Y sus descubrimientos son suyos
Son nuestros, son de ambos.
Ella progresa y
El resto también.
Como la brisa de un alma joven,
Que sale a la luz lentamente.
(a mi madre)
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