Nos
miramos con profundidad,
Eternidad.
Nos
miramos con miedo también,
Clandestinos
en nuestro propio mundo.
Ilícitas
miradas.
Y
cuando la retina se cansa,
y
cerramos nuestros tristes y a la vez maravillados ojos,
ocultando
las casi lágrimas.
Se
siente como si,
En la
oscuridad cegadora de nuestros párpados,
Nos siguiéramos mirando.(fragmento)
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